
Historia
La Sociedad Filarmónica de Lima, con sus 98 años de vida, es la institución musical privada de mayor antigüedad en el Perú dedicada a sostener temporadas de concierto de manera regular. Establecida como asociación cultural sin fines de lucro, se esfuerza en reunir los aportes de personas naturales y jurídicas amantes de la música, para llevar a cabo una serie anual de conciertos de nivel internacional, con la participación de notables artistas y conjuntos nacionales y extranjeros.
En la programación de sus temporadas, la institución cuenta con la colaboración de las representaciones diplomáticas e institutos culturales de países amigos, que patrocinan las visitas de sus artistas y agrupaciones musicales de prestigio, así como también con la posibilidad de seleccionar solistas y conjuntos de su interés entre los que planifican giras por la región.
La fundación de la Sociedad Filarmónica de Lima, el 15 de agosto de 1907, se debió al interés del señor Luis Gonzáles del Riego, animado melómano limeño que encabezaba un grupo de músicos profesionales y aficionados, acostumbrados a reunirse regularmente en la residencia del caballero alemán Carlos Einfeldt en la Quinta Heeren. El espacio que cedía el anfitrión para las reuniones musicales se fue saturando con el incremento de los asistentes, por lo cual se decidió crear una entidad que sirviera de centro para el fomento y difusión de la buena música en la ciudad. La agrupación quedó constituida, ofreciendo su primer concierto bajo la dirección del maestro austríaco Joseph Kuapil el 26 de octubre de 1907 en el Palacio de la Exposición.
A iniciativa de la flamante entidad, el Gobierno creó en 1908 la Academia Nacional de Música, encargando su organización al maestro Federico Gerdes y encomendando su tutela a la Sociedad Filarmónica. Gerdes asumió simultáneamente la dirección de la Academia y de la Filarmónica y con un concierto sinfónico efectuado en enero de 1909, también en el Palacio de la Exposición, marcó el rumbo que habría de seguir la Sociedad hasta la actualidad, contribuyendo significativamente al desarrollo de la cultura musical en nuestro medio.
Los conciertos sinfónicos dirigidos por el maestro Gerdes familiarizaron a los melómanos limeños con las obras de los grandes maestros, poco difundidas anteriormente. Gerdes también organizó masas corales e introdujo sistemáticamente los conciertos de música de cámara, que muy pronto llegarían a convertirse en la manifestación musical de mayor interés para los socios y amigos de la Filarmónica. Poco a poco los nombres de renombrados cantantes, pianistas, instrumentistas y conjuntos de cámara, tanto nacionales como del exterior, empezaron a figurar en su programación anual de conciertos. La Sociedad Filarmónica se convirtió en el centro consagrador de los más variados talentos musicales del país y mantiene esa misión comunicadora entre el público aficionado y los compositores e interpretes.
En 1928 el Gobierno decidió separar la Academia del seno de la Sociedad Filarmónica. Desde entonces ésta se dedica exclusivamente a la difusión de la música en el plano privado. Diez años más tarde el Estado crea la Orquesta Sinfónica Nacional, desligándose la Sociedad de la actividad sinfónica, para concentrar sus esfuerzos en la promoción de solistas y conjuntos de música de cámara. Durante una extensa época las series de conciertos de la Filarmónica se realizaron en la acogedora sala de la Sociedad Entre Nous. El Teatro Municipal fue escenario de importantes ciclos de conciertos con grandes solistas y conjuntos del exterior y la Sala Alcedo acogió las últimas actividades regulares de la Sociedad en el centro de Lima.
Por iniciativa del Dr. Oscar Heineberg, dinámico y entusiasta propulsor de la música en el Perú, a partir de 1958 se renueva la organización de las series anuales de conciertos de la Sociedad Filarmónica, instituyéndose los ciclos de abono, primero en el Teatro El Pacífico de Miraflores y después en el Auditorio Santa Ursula de San Isidro, con la participación de solistas y conjuntos de música de cámara de categoría internacional, tanto del país como del exterior.
Desde entonces, la Sociedad Filarmónica sostiene en Lima la temporada anual de conciertos de música de cámara más importante de la ciudad, con solistas y conjuntos especialmente invitados, incluyendo grandes orquestas, cuya participación se debe a la colaboración de los Gobiernos de distintos países, tales como Alemania, Argentina, Austria, Bélgica, Brasil, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Israel, Italia, México, Polonia, Rusia, Suiza, a través de sus Embajadas y de instituciones culturales como el Instituto Goethe, la Alianza Francesa, el Consejo Británico o el Instituto Italiano de Cultura, contando con los auspicios del Instituto Nacional de Cultura, la Municipalidad de San Isidro, otros municipios y universidades de la ciudad.
La Sociedad Filarmónica de Lima se mantiene gracias al generoso aporte de personas y empresas que entienden que a través del apoyo a la cultura se ayuda al desarrollo del país. Entre ellas cabe destacar la colaboración de Credifondo S.A.F., El Comercio, Comunica con A, Occidental Peruana Inc., Shell Prospecting and Development Perú B.V., Southern Peru Copper Corporation, distintos Bancos, Compañías de Seguros y muchas otras empresas privadas y personas naturales, quienes hacen posible que la entidad sostenga sus actividades.
La entidad promueve la asistencia masiva de los jóvenes a sus conciertos, ofreciendo entradas gratuitas a alumnos del Conservatorio Nacional de Música y abonos para estudiantes a precios muy reducidos. Para ello tiene un acuerdo con la Pontificia Universidad Católica del Perú.
La Sociedad es consciente de que la promoción de la cultura es un paso importante para superar los problemas de desarrollo y para la modernización del país. Por ello apoya y presenta a jóvenes artistas peruanos, impulsándolos a iniciar una carrera internacional, y promueve cada cinco años un concurso de composición musical para alentar la creatividad y premiar el esfuerzo de los compositores nacionales y latinoamericanos.